Es increíble que comience este blog hablando de cosas que no existen, pero, hay caminos malos que recorrer para llegar a sitios buenos.
Las
normas para las instalaciones eléctricas en República Dominicana reposan en dos
reglamentos del Ministerio de Obras Públicas y varias normas de la compañía
distribuidora de electricidad local, EDENORTE. Por parte de obras públicas, no
hay mucho que esperar, las versiones más recientes hasta donde llegan mis
conocimientos, datan de febrero de 1990 (Hablo del reglamento para
instalaciones eléctricas en edificaciones 2da edición) y de mayo 1982 (menciono
aquí las "Recomendaciones provisionales para instalaciones eléctricas en
edificaciones M-010" parece que primera edición). EDENORTE, por su parte,
utiliza las normas DECON, que en su origen fueron parte del contrato para las
remodelaciones de redes que fueron financiadas por el BID a principios de los
años 90's. Y también hay un grupo de normas que son de uso interno que hasta
ahora no han sido aprobadas para la aplicación fuera de la compañía, tal es el
caso de las normas antifraudes y las normas de paneles. Soy testigo, porque tengo muchos antiguos compañeros de universidad allá y también por mis trabajos que ellos tienen todas las informaciones necesarias para elaborar un buen reglamento de instalaciones eléctricas pero, ahora eso no es prioritario, ni hay quien le interese plasmar en un solo lugar todo lo que EDENORTE técnicamente exige a sus clientes y contratistas.
Ahora el
problema. Estas normas, todas, de manera general, requieren dos cosas para empezar a ver el problema de manera seria.
1. Una actualización oficial a
profundidad que incluya una homologación de materiales minuciosa que sea
actualizable cada cierto tiempo por consenso y que el sector privado participe. Y que no signifique "Cómprale a este
señor, que es quien vende lo bueno".
2. Un listado de métodos de cálculo
y prácticas que sean oficiales.
Los
países que lo hacen bien, dentro de sus normas, hacen los cambios necesarios en
sus sectores de mercado, de manera tal que esto nunca sea un impedimento para
la logística de quienes vayan a ser evaluados con este material. Y quisiera hacer
un poco más de énfasis en la parte de Obras Públicas que en la de EDENORTE, por
una sencilla razón, Obras Públicas inspecciona un edificio donde vivirán,
estudiarán o trabajarán personas que estarán en contacto directo con las
instalaciones, en cambio, las redes de EDENORTE son utilizadas o maniobradas
por ellos mismos o por personal "capacitado" en teoría. Sale del
comentario el caso de particulares que provocan accidentes en el intento de
acceder a las redes.
Recientemente, en el Colegio
Dominicano de Ingenieros y Agrimensores (CODIA), hubo una presentación de
Schneider Electric sobre capacitores para compensación de energía reactiva, que
en casi su totalidad, presentó y de buena manera, Jorge Pérez Acosta,
representante de la compañía en la hermana patria de Cuba. Al final, habíamos
visto muchos equipos que harían muy
seguro cualquier sistema eléctrico de distribución de BT. Ahora el problema,
las normas locales no requieren protecciones a este nivel, lo que se traduce en
que el mercado se abarrote con equipos súper simples y de muy mala calidad en
muchos casos. Algo tan básico como la protección diferencial es MANDATORIO en
muchos puntos de los sistemas eléctricos tanto de Norteamérica como de Europa (que
es con quienes tenemos que compararnos si queremos crecer) y aquí eso se
menciona sólo en los libros de texto y en los talleres de las escuelas.
La otra parte que complementaría esta
modesta modificación, sería las enumeraciones de los métodos de cálculo y
prácticas que se pudieran utilizar y que sean aceptados.
Un ejemplo sencillo. Tengo más de
doce años trabajando exclusivamente en instalaciones eléctricas de toda índole
y nunca me han exigido los resultados de la medición de la resistividad de un
terreno. Claro está, lo he visto en el terreno cuando un cliente consciente de
la importancia de esta prueba lo exige, porque no sólo es algo “chulo” que
podemos hacer los ingenieros, es algo que se debería hacer y correctamente.
Pero ninguna de las instituciones involucradas hace la prueba ni la exige. “Entierra
una varilla ahí a esa distancia y ya!”, casi los puedo escuchar. Y lo más terrible
es, que ni siquiera se incluye el cálculo de puesta a tierra, mucho menos se
pide la manera en que lo calculó.
Y puedo irme por ahí preguntando:
¿Cuáles son los métodos de
cálculo de transformadores para edificios residenciales que sean precisos y aceptados?
¿Cuáles con los factores oficiales
para evaluar las características de la carga para dimensionar paneles en plazas
comerciales?¿Qué tipo de protección se debería exigir en un caso X?
Estas y muchas otras son las preguntas que se podrían satisfacer si hubiera una disposición del gobierno para elaborar un Código Eléctrico que reúna todas las cosas que he mencionado y todas las otras que no toqué (Iluminación, energía alternativa, generación eléctrica etc). Es de mi entender que aún nos falta un largo camino por recorrer para que nos comparen con países latinoamericanos como Chile, México, Costa Rica, Perú entre otros y que si queremos que eso pase, deberíamos empezar a compararnos.
Como dijo el colega Jorge Pérez Acosta, “Para protegernos, lo primero que hay que hacer es medir”. Aunque ahora la frase está fuera de contexto, creo que cabe en esta situación donde debemos aprender de los mejores y luego aplicar estos conocimientos en nuestro hermoso país.