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domingo, 1 de julio de 2012

Código Eléctrico Dominicano

Suena bien, eh? Pero algo es claro, esto no existe.

Es increíble que comience este blog hablando de cosas que no existen, pero, hay caminos malos que recorrer para llegar a sitios buenos.

Las normas para las instalaciones eléctricas en República Dominicana reposan en dos reglamentos del Ministerio de Obras Públicas y varias normas de la compañía distribuidora de electricidad local, EDENORTE. Por parte de obras públicas, no hay mucho que esperar, las versiones más recientes hasta donde llegan mis conocimientos, datan de febrero de 1990 (Hablo del reglamento para instalaciones eléctricas en edificaciones 2da edición) y de mayo 1982 (menciono aquí las "Recomendaciones provisionales para instalaciones eléctricas en edificaciones M-010" parece que primera edición). EDENORTE, por su parte, utiliza las normas DECON, que en su origen fueron parte del contrato para las remodelaciones de redes que fueron financiadas por el BID a principios de los años 90's. Y también hay un grupo de normas que son de uso interno que hasta ahora no han sido aprobadas para la aplicación fuera de la compañía, tal es el caso de las normas antifraudes y las normas de paneles. Soy testigo, porque tengo muchos antiguos compañeros de universidad allá y también por mis trabajos que ellos tienen todas las informaciones necesarias para elaborar un buen reglamento de instalaciones eléctricas pero, ahora eso no es prioritario, ni hay quien le interese plasmar en un solo lugar todo lo que EDENORTE técnicamente exige a sus clientes y contratistas.

Ahora el problema. Estas normas, todas, de manera general, requieren dos cosas para empezar a ver el problema de manera seria.

1.      Una actualización oficial a profundidad que incluya una homologación de materiales minuciosa que sea actualizable cada cierto tiempo por consenso y que el sector privado participe. Y que no signifique "Cómprale a este señor, que es quien vende lo bueno".

2.      Un listado de métodos de cálculo y prácticas que sean oficiales.

Los países que lo hacen bien, dentro de sus normas, hacen los cambios necesarios en sus sectores de mercado, de manera tal que esto nunca sea un impedimento para la logística de quienes vayan a ser evaluados con este material. Y quisiera hacer un poco más de énfasis en la parte de Obras Públicas que en la de EDENORTE, por una sencilla razón, Obras Públicas inspecciona un edificio donde vivirán, estudiarán o trabajarán personas que estarán en contacto directo con las instalaciones, en cambio, las redes de EDENORTE son utilizadas o maniobradas por ellos mismos o por personal "capacitado" en teoría. Sale del comentario el caso de particulares que provocan accidentes en el intento de acceder a las redes.

Recientemente, en el Colegio Dominicano de Ingenieros y Agrimensores (CODIA), hubo una presentación de Schneider Electric sobre capacitores para compensación de energía reactiva, que en casi su totalidad, presentó y de buena manera, Jorge Pérez Acosta, representante de la compañía en la hermana patria de Cuba. Al final, habíamos visto  muchos equipos que harían muy seguro cualquier sistema eléctrico de distribución de BT. Ahora el problema, las normas locales no requieren protecciones a este nivel, lo que se traduce en que el mercado se abarrote con equipos súper simples y de muy mala calidad en muchos casos. Algo tan básico como la protección diferencial es MANDATORIO en muchos puntos de los sistemas eléctricos tanto de Norteamérica como de Europa (que es con quienes tenemos que compararnos si queremos crecer) y aquí eso se menciona sólo en los libros de texto y en los talleres de las escuelas.

La otra parte que complementaría esta modesta modificación, sería las enumeraciones de los métodos de cálculo y prácticas que se pudieran utilizar y que sean aceptados.

Un ejemplo sencillo. Tengo más de doce años trabajando exclusivamente en instalaciones eléctricas de toda índole y nunca me han exigido los resultados de la medición de la resistividad de un terreno. Claro está, lo he visto en el terreno cuando un cliente consciente de la importancia de esta prueba lo exige, porque no sólo es algo “chulo” que podemos hacer los ingenieros, es algo que se debería hacer y correctamente. Pero ninguna de las instituciones involucradas hace la prueba ni la exige. “Entierra una varilla ahí a esa distancia y ya!”, casi los puedo escuchar. Y lo más terrible es, que ni siquiera se incluye el cálculo de puesta a tierra, mucho menos se pide la manera en que lo calculó.

Y puedo irme por ahí preguntando:
¿Cuáles son los métodos de cálculo de transformadores para edificios residenciales que sean precisos y aceptados?
¿Cuáles con los factores oficiales para evaluar las características de la carga para dimensionar paneles en plazas comerciales?
¿Qué tipo de protección se debería exigir en un caso X?

Estas y muchas otras son las preguntas que se podrían satisfacer si hubiera una disposición del gobierno para elaborar un Código Eléctrico que reúna todas las cosas que he mencionado y todas las otras que no toqué (Iluminación, energía alternativa, generación eléctrica etc). Es de mi entender que aún nos falta un largo camino por recorrer para que nos comparen con países latinoamericanos  como Chile, México, Costa Rica, Perú entre otros y que si queremos que eso pase, deberíamos empezar a compararnos.

Como dijo el colega Jorge Pérez Acosta, “Para protegernos, lo primero que hay que hacer es medir”. Aunque ahora la frase está fuera de contexto, creo que cabe en esta situación donde debemos aprender de los mejores y luego aplicar estos conocimientos en nuestro hermoso país.